Poesía sin Respeto

Prototipo

Tan ancianas como sus dueños,
su memoria se diluye.

Albergaron juegos y noches de pizza.
Recibieron en la sala al novio de la nena
y se llenaron de música para celebrar el grado del nene.

Los vieron irse.
Se consolaron con la compañía de los viejos.
Años después, ellos también se han ido.

Van cayendo una a una.

En el vacío que dejan
se levantan edificios altos
llenos de ventanitas
que pretenden que
a veinte metros cuadrados
se les llame “hogar”.

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