Poesía sin Respeto

Poemas íntimos

Hacia el final del estío

Cuando las hojas caen, el árbol se preocupa y busca por todos lados la razón.

Revisa sus raíces,
no sea falta de sustento.
Comprueba su tronco,
descarta problemas en su madera.
Observa sus ramas,
todas parecen intactas.

¿Por qué si todo parece bien
caen entonces las hojas?

Cuando las hojas caen, el árbol se preocupa y busca por todos lados la solución.

Se mece con el viento,
recordando tiempos de antaño.
Prueba produciendo nuevos frutos,
pero ninguno satisface sus ganas.
Cambia de suelo en un esfuerzo inarbóreo
y las hojas cubren el sitio de nuevo.

¿De qué sirven sus esfuerzos
si las hojas no paran de caer?

Cuando las hojas caen, el árbol se preocupa y busca por todos lados su consuelo.

Oye el ave que canta en su copa
una canción que ya no le sorprende.
Siente el sol que golpea su corteza,
pero el calor no alcanza su médula.
Observa el bosque que reverdece,
y no comprende el porqué de su desnudez.

¿Qué es eso que tengo de malo,
que las hojas caen sin remedio?

Y es que no es el viento, ni la falta de agua, ni el silencio del bosque.
Son mis ramas vacías, lloviendo lágrimas de otoño,
rogándole a la primavera

un poco de compasión.

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ingenio

De qué le sirve el ingenio
si ridículo resulta
temblar ante la amenaza
huyendo a la oscuridad.

Y de qué le serviría
a una voz despedazada
en silencios que no encajan
y que ocultan la verdad.

De qué le sirve el ingenio
si la mirada sepulta
el destello que desplaza
la cansada soledad.

Pregunta qué sentiría
en una escucha opacada
por mentiras que le atajan
de regreso a la frialdad.

De qué le sirve el ingenio
a la mano que, inconsulta,
cualquier contacto rechaza
huyendo de la piedad.

Ignorante pensaría
con la cabeza nublada
por dudas que ahora viajan
de si solo es amistad.

El ingenio no me sirve
cuando el espejo me insulta
con mi rostro que disfraza
a mi propia voluntad.

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Amor perfecto

Con la primera luz del día,
aparece tu imagen.
ya te quiero…
ver,
oler,
tocar,
sentirte en mí.

Entonces te veo.
El deseo se enciende y
mis ojos de enamorada
con ansias te miran,
pero tú me dices calma,
el ritual es primero.

Mis dedos que te conocen,
palpan tus formas,
para que mis manos
se anclen a ti,
y comiencen a amarte.
Es cuando tu cuerpo
me pide fuego,
y yo
te lo doy.

Aparece tu aroma,
y una ola de placer
vibrante,
me sacude
y se cuela en mi ser.

Se asoman tus susurros,
que me juegan al oído.
Entonces surges
imponente,
y mi corazón
te tiembla.

Mis labios
por fin te besan,
con ese primer sorbo
que me aniquila de amor,
que hace que la mezcla
de tus notas
dulces,
amargas y
cálidas,
las recoja mi paladar
con exquisita delicadeza.

Y así
tú y yo
nos completamos:
yo, haciéndote
y tú,
despertando mi vida.
¿No es acaso esto
el amor más perfecto?

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Una entre tantas versiones que soy

Soy los pies descalzos que dibujan un mundo nuevo,
los brazos que rodean corazones que se atraviesan,
las miradas que se funden en las almas que conectan,
los oídos que escuchan melodías que resuenan.

Un corazón que anhela,
una mente que divaga,
una piel de fuego.

Soy la que se funde en las letras,
se teje en certezas.

Soy un soplo de vida,
una aventurera de libertad.

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Dos

Yo no escribo cosas tristes, yo escribo la verdad que habita en mí.

Hay días más fáciles en los que la ternura me abraza y escribo palabras dulces que abrigan mi ser.

Hay otros días, en que la pesadez del mundo me convierte en una sombra y las palabras se vuelven cuchillos afilados.

Sea como sea, todas esas palabras están ahí, las escriben dos personas distintas, no hay verdad absoluta, no hay una sola versión de mí.

A veces sonrío a la vida, otras veces, quiero huir y no volver nunca más. Esa dualidad me recuerda que estoy viva, que tengo corazón.

No soy nada sin mi sombra, no soy nada sin mi luz.

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Uno

He perdido el rumbo
pero he conocido la vida en el camino.

He sido un barco navegando
en un mar profundo sin brújula ni tiempo.

He llegado a lugares donde me sentí completa,
solo para darme cuenta que hay jardines con espinas de los que es mejor salir.

He huído de mí misma pero mi otro yo siempre me alcanza,
devorando mi corazón o echándole agüita y flores.

He entendido que aunque pierda el rumbo,
siempre vuelvo a florecer.

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Disfruta el camino sin pensar en el destino

Su frágil figura recorre el camino,
medita los pasos, transita callada.
Detiene su ritmo, posa su mirada.
Tranquila y serena, revisa el destino.

Vislumbra el entorno. Cavila opciones.
Tan largo el camino, tanto recorrido.
Su espíritu clama un paraje sereno
Afila su instinto. Piensa en sus razones.

¿Será la experiencia dar pasos y pasos
u oculta el camino otro desafío?
Sonríe al destino, se sabe aún niña.

Contempla el horizonte y repasa sus resultados.
Le agrada el trayecto, también el misterio.
Retoma la vida: anima la marcha.

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El enigmático discurrir de un manantial existencial

Vengo del todo y de la nada,
de la primera molécula que vio la vida.
Del comienzo de los tiempos, de mis tiempos.
Del valle verde donde tomé la primera bocanada de aire.

Vengo de la madre que fue parida por otra madre,
de las ilusiones de una mujer que soñó la maternidad,
del enamoramiento de madre y padre,
de un refugio llamado vientre.

Vengo de la contradicción,
del dolor de parir y la ilusión de nacer.
Del fin de la preñez y el comienzo de la nueva vida,
del horizonte errante que conduce a todas partes.

Vengo de la energía del sol,
la serenidad del mar, la fertilidad de la tierra.
Vengo de la equivocación incesante
y la voluntad de nacer para la vida cada día.

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