Me voy sin tus ojos
guardianes de miedos,
sin tu corazón recolector de ausencias,
niña quebradiza
bájate del árbol
un empezar te habla.
Antes del adiós
te digo gracias
por el tropiezo de tu zapato roto
que se volvió el paso certero
para estos pies de giganta.
¿Ya tienes lista tu maleta?
Recuerda,
empaca lo básico,
y de tristezas y pesares
consérvala ligera.
Pero a las lágrimas,
tus furtivas compañeras,
plánchalas y llévalas.
Me despido
de tus flores marchitas
de las huellas de tu ayer,
esas que alguna vez fuiste,
esas que dejas de ser.