Abrazos. Lágrimas. Flores. Tierra.
Un ataúd. Tus ojos cerrados.
Tu clóset vacío, la casa en silencio,
tu olor que se perdió en el tiempo.
Enfermaste y corrí por ayuda.
Mamá manejaba a toda prisa.
No logramos llegar a tiempo.
Te aferré a mis brazos y me dejaste.
Empacar mis cosas en una maleta,
y bajarla al carro, llena de recuerdos.
Mirar la ciudad a través del espejo,
partir para encontrar mi lugar.
Escribir y entregar la carta de renuncia,
radicarla en el archivo de la empresa.
Mi escritorio vacío y un regalo en la mano.
Abrazos y lágrimas mientras iba saliendo.
Acercarme a abrazarte ese día en la cama,
mientras te hacías la dormida en silencio.
Aún ninguno de los dos aceptaba
que esa sería nuestra despedida.
A todos les dije adiós, a ninguno hasta luego.
Me pregunto si ustedes también me lo dijeron.
Si el vacío también se les llena de polvo y frío.
Si los recuerdos les pesan tanto como a mí.