Poesía sin Respeto

Poemas sobre el origen

Portador de vida

Portador de savia,
que nutre la existencia.
Microcosmos temporal del ser.

Te llevo dentro, te siento.
Me cubre tu llanto rojo cuando nadie te habita,
Cuenca ancestral del poder femenino.

Hace tiempo te sentí palpitar dador de vida.
Alimentaste partículas de amor que iban creciendo.
Gestación, tiempo perfecto.

Hoy, te honro y agradezco.
Renuevas la energía de mi universo,
liberando cada mes esencia inerte de mi cuerpo.

Llegará el día en que ya no te necesite,
ya lo habrás hecho todo por mí.
No quiero que te vayas, habítame.

Te daré siempre cobijo,
cómo se lo diste a mis hijos en mi vientre.
Tú, mi útero, símbolo de mi unión con la madre tierra.

Portador de vida Leer más »

Árboles como barcos

Entonces
eran árboles
o barcos
en cualquier caso muy altos
para treparlos sin el miedo a caer
Y tú me recogías entre tus manos Y yo dejaba de llorar.
Abajo
era tierra
o mar
raíces como piedras
o agua oscura contra el metal me aferraba a tu cuello
ya no estaba a la deriva.
¿Árboles? ¿Barcos?
¿Tierra? ¿Mar?
Palabras amarradas a tu dedo índice
cuando el tiempo, siempre, te traía de regreso.
Me decían “es papá”
Yo solo repetía
árbol, barco, mar, tierra.

Árboles como barcos Leer más »

Mil huellas

Ya olvidé de donde vine, y para donde quería ir,
pero sé que al final de mi cuerpo y de la playa,
tengo dos armas infalibles que nunca pierden su filo,
llenas de infinitas balas y sobrevivientes de mil batallas.

Los granos de arena me lastiman, me pisan.
La sangre besa mi piel de tantos kilómetros andados.
Estoy a punto de acabar con esto para que no duela.
Sin embargo, seguiré, daré un paso y luego otro.

No tengo alas para volar, ni aletas para nadar.
Mis ojos nacieron dañados, solo distingo borrones.
Mis manos temblorosas reflejan el miedo
que se mueve como una araña por toda mi piel.
Mi cerebro está a punto de olvidar,
los recuerdos bailan rotos en mil pedazos,
como un mosaico armado por un ciego.

Y nada de eso tiene la más mínima importancia,
por más que este perdido, sin mapa ni brújula,
seguiré caminando hacia alguna parte.
Navegare convirtiéndome en un caudaloso río
hasta desembocar en el mar.

Mil huellas Leer más »

Tan lejos

Cada vez más lejano lo lejano
a excepción del entrecejo,
que no deja de apretar recuerdos

Lejana la barca que dejé partir,
en algún sitio ancló sus sueños

Lejanos los abrazos de mis viejos,
las palabras se han quedado cortas
entre líneas por teléfono

Lejano y cada vez más lejano
el lunes del domingo
aunque no dejan de pactar reencuentros

Lejana yo, de todo lo que creí cerca

Tan lejos Leer más »

Kintsugi

Empezó con el final,
con la conciencia de las cosas rotas,

como las puertas que ya no abrían,
o el cristal destrozado del florero que ya no está,
como el café frío, la coca-cola sin gas y las fotografías estropeadas.

Empezó con la implosión de las cosas pequeñas,
la verdad apenas oculta bajo la superficie de los detalles,
como los ecos de gritos disimulados y las ausencias prolongadas.

Empezó con el final,
con una explosión anunciada que destruyó todo a su paso,
y un daño colateral que aún perdura en el tiempo.

Empezó con la conciencia de las cosas rotas
y la certeza
de que jamás serían reparadas.

Solo queda recoger los fragmentos que ya no encajan
y tratar de demostrar con ellos
la belleza de las cosas rotas.

Kintsugi Leer más »

Orígenes

Primero fue la música, en la voz de los demás.
Primero fue la tediosa y eterna soledad de los domingos por la tarde.
Primero fueron los demás que crecían sin afán. 
Primero fue decir no más,                                                                                                                 
no más incendiar la voz con tanto silencio,
no más a lo que los demás sabían mejor.
Primero fue la música.
Primero su resonancia de horas en mi incertidumbre de siempre.
Primero su eco de cuerdas, su terca permanencia en mi nostalgia antigua    
abriendo camino en la oscuridad de los doce años cuando ya es lunes,                        
y la soledad del domingo se sigue arrastrando asolapada,                                             
y te convierte en otro,                                                                                                                                                 
y te obliga a hacer tu propia música con palabras,                                                              
con las palabras tuyas y no las de otro.
Entonces, ya eres otro con palabras propias y un temblor nuevo:                                                            
el temblor de las palabras que ya no te dejarán nunca.

Orígenes Leer más »