Poesía sin Respeto

Poemas sobre el origen

Pueblos fantasmas

Al lado azul
de mis recuerdos,
el viento imponente
se llevó la evidencia.

Un viejo Siete Cueros
fue el primer lugar
donde imaginé
pueblos fantasmas.

Palpaba su corteza
como recorriendo
la piel del abuelo
que nunca conocí.

Se enteró de todos mis temores,
mis tristezas,
mis logros
y mis inocentes deseos.

Un día sus hojas
perdieron el brillo,
al otro los pájaros
se fueron de los nidos.

Me despedí de él
sabiendo
que su savia
ahora me recorre a mí.

Y que sin ese viejo árbol,
yo no sabría
lo que significa
ser eterno.

Pueblos fantasmas Leer más »

Enigma

Hay un algo en la nada
el fractal de un todo

Hay un algo que ebulle
arde en el alma
el espíritu que experimenta
los cincos sentidos

Eco de una muerte que fue camino
Aroma antiguo de un eterno retorno
Tacto áspero del tiempo en el cuerpo
El placer culposo de tú gusto en mi boca
Ver tú sol lejano y pensarlo mío

Hay un algo latente,
que me respira, me siente
Un misterio sin nombre
que no identificó

Despertar una noche purpura
consciente de mi vacío
con la intuición cierta
de una existencia que abraza y conecta

Un abismo oscuro que mira de vuelta
El éxtasis de no entenderlo y estar vivo
el sostén de una red que es telar
de otros infinitos vacíos.

Enigma Leer más »

Procedencia

Vengo
De un camino a ratos
Con pastos verdes a pies descalzos.
Mañanas con olor a arepa,
queso de hoja y por supuesto, café.
Tardes de rodillas raspadas
y ojos cuadrados frente a la tele.
Noches con tareas atrasadas
y peleas cazadas entre hermanos.

Vengo
De un camino a ratos
De estar entre una coma y una Y.
-La hermana del medio-.

Vengo
De un camino a ratos.
Aprendiendo a caminar
Un paso, luego otro. Tropiezo.
Vista abajo-Reconozco el terreno
Al frente-Cuido de no estrellar
A los lados-Aprecio la compañía
De tanto en tanto
Caídas (lloradas)
De tanto en tanto
Saltadas (Disfrutadas)
Vengo
Dando tumbos pero vengo
Sin saber bien, voy
Y sin darme cuenta, también ya fui.

  • Procedencia

Procedencia Leer más »

Entrañas

Meses que se sintieron años.
Apoderados de mi cuerpo, una vez ella, otra vez él.

Ella llegó al inicio de todo,
mi primer amor
el amanecer.

Él llegó en mi otoño personal,
mi otro primer amor,
el atardecer.

Ella y él,
aire y tierra,
serenidad y pasión,
noche y día

En mis entrañas anidaban esperando su libertad,
dejaron de respirar mi aire, de beber mi esencia.
Lloré porque ya no eran míos,
lloré amor.

Dos días, un solo momento,
dos mejillas moradas pegadas a la mía,
dos llantos de vida nueva.
Dos cuerpos, dos almas, un día.

Mi cuerpo aún conserva la raíz.
La cicatriz que aún palpita,
que aún recuerda,
que aún respira ese día separado por años.

El día de la llegada.
El día que parí mi corazón.

Entrañas Leer más »

Portador de vida

Portador de savia,
que nutre la existencia.
Microcosmos temporal del ser.

Te llevo dentro, te siento.
Me cubre tu llanto rojo cuando nadie te habita,
Cuenca ancestral del poder femenino.

Hace tiempo te sentí palpitar dador de vida.
Alimentaste partículas de amor que iban creciendo.
Gestación, tiempo perfecto.

Hoy, te honro y agradezco.
Renuevas la energía de mi universo,
liberando cada mes esencia inerte de mi cuerpo.

Llegará el día en que ya no te necesite,
ya lo habrás hecho todo por mí.
No quiero que te vayas, habítame.

Te daré siempre cobijo,
cómo se lo diste a mis hijos en mi vientre.
Tú, mi útero, símbolo de mi unión con la madre tierra.

Portador de vida Leer más »

Árboles como barcos

Entonces
eran árboles
o barcos
en cualquier caso muy altos
para treparlos sin el miedo a caer
Y tú me recogías entre tus manos Y yo dejaba de llorar.
Abajo
era tierra
o mar
raíces como piedras
o agua oscura contra el metal me aferraba a tu cuello
ya no estaba a la deriva.
¿Árboles? ¿Barcos?
¿Tierra? ¿Mar?
Palabras amarradas a tu dedo índice
cuando el tiempo, siempre, te traía de regreso.
Me decían “es papá”
Yo solo repetía
árbol, barco, mar, tierra.

Árboles como barcos Leer más »

Mil huellas

Ya olvidé de donde vine, y para donde quería ir,
pero sé que al final de mi cuerpo y de la playa,
tengo dos armas infalibles que nunca pierden su filo,
llenas de infinitas balas y sobrevivientes de mil batallas.

Los granos de arena me lastiman, me pisan.
La sangre besa mi piel de tantos kilómetros andados.
Estoy a punto de acabar con esto para que no duela.
Sin embargo, seguiré, daré un paso y luego otro.

No tengo alas para volar, ni aletas para nadar.
Mis ojos nacieron dañados, solo distingo borrones.
Mis manos temblorosas reflejan el miedo
que se mueve como una araña por toda mi piel.
Mi cerebro está a punto de olvidar,
los recuerdos bailan rotos en mil pedazos,
como un mosaico armado por un ciego.

Y nada de eso tiene la más mínima importancia,
por más que este perdido, sin mapa ni brújula,
seguiré caminando hacia alguna parte.
Navegare convirtiéndome en un caudaloso río
hasta desembocar en el mar.

Mil huellas Leer más »

Tan lejos

Cada vez más lejano lo lejano
a excepción del entrecejo,
que no deja de apretar recuerdos

Lejana la barca que dejé partir,
en algún sitio ancló sus sueños

Lejanos los abrazos de mis viejos,
las palabras se han quedado cortas
entre líneas por teléfono

Lejano y cada vez más lejano
el lunes del domingo
aunque no dejan de pactar reencuentros

Lejana yo, de todo lo que creí cerca

Tan lejos Leer más »

Kintsugi

Empezó con el final,
con la conciencia de las cosas rotas,

como las puertas que ya no abrían,
o el cristal destrozado del florero que ya no está,
como el café frío, la coca-cola sin gas y las fotografías estropeadas.

Empezó con la implosión de las cosas pequeñas,
la verdad apenas oculta bajo la superficie de los detalles,
como los ecos de gritos disimulados y las ausencias prolongadas.

Empezó con el final,
con una explosión anunciada que destruyó todo a su paso,
y un daño colateral que aún perdura en el tiempo.

Empezó con la conciencia de las cosas rotas
y la certeza
de que jamás serían reparadas.

Solo queda recoger los fragmentos que ya no encajan
y tratar de demostrar con ellos
la belleza de las cosas rotas.

Kintsugi Leer más »