Poesía sin Respeto

Entrañas

Meses que se sintieron años.
Apoderados de mi cuerpo, una vez ella, otra vez él.

Ella llegó al inicio de todo,
mi primer amor
el amanecer.

Él llegó en mi otoño personal,
mi otro primer amor,
el atardecer.

Ella y él,
aire y tierra,
serenidad y pasión,
noche y día

En mis entrañas anidaban esperando su libertad,
dejaron de respirar mi aire, de beber mi esencia.
Lloré porque ya no eran míos,
lloré amor.

Dos días, un solo momento,
dos mejillas moradas pegadas a la mía,
dos llantos de vida nueva.
Dos cuerpos, dos almas, un día.

Mi cuerpo aún conserva la raíz.
La cicatriz que aún palpita,
que aún recuerda,
que aún respira ese día separado por años.

El día de la llegada.
El día que parí mi corazón.

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