El cuerpo se derrumba,
tumbado en la cama,
como la flor que se arranca
deja de brillar.
Con poco aliento
reclama tiempo
Es absurdo cuando hay un deseo.
Valientes aquellos,
que, con el cuerpo enfermo,
viven con la fuerza del alma
El cuerpo se derrumba,
tumbado en la cama,
como la flor que se arranca
deja de brillar.
Con poco aliento
reclama tiempo
Es absurdo cuando hay un deseo.
Valientes aquellos,
que, con el cuerpo enfermo,
viven con la fuerza del alma