Poesía sin Respeto

De púas y esposos 

Cuando en las noches extiendo mi mano para sentirla cerca, 

ella, con la confianza con la que se toma algo que se sabe propio, 

la utiliza para hacer una manta.

Enredo mi nariz en su cabello, 

el aire me trae un olor a muñeca nueva.

Pronto, siento el calor de dos cuerpos 

que están cerca, 

muy cerca.

Me alejo 

solo un poco.

Un poco para tener mi espacio, 

sin dejar de sentirla, de respirarla.

Un poco para extrañarla

y traerla a mí cuando la necesito.

Solo un poco,

como dos puercoespines

que se necesitan juntos

pero no tanto 

para no lastimarse.

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