Poesía sin Respeto

Andrea Gómez

Soy Andrea Gómez y me estoy mudando de los lugares de siempre, de la rutina y la soledad, traigo conmigo un equipaje ligero pero cargado de poesía. Sigo el legado del emprendimiento de mis padres, hoy lidero un sueño en forma de restaurante y amo el encantador mundo de la gastronomía. Soy mamá de una adolescente de corazón hermoso que heredó el color moreno de mis pecas y de la piel de su padre. Disfruto el infinito camino de escribir y aprender a hacerlo desde el amor.

Piel

Le hice una promesa a mi piel y a lo que habita debajo.

Le prometí pudor, pero no vergüenza
Le prometí entenderla cuando arde o cuando la soledad la habita
Le prometí vuelos, furia y aventura
Le prometí ser la envoltura perfecta de un corazón
Le prometí noches profundas de luna llena y otras incompletas de tanto amor
Le prometí ser el inicio y el final de mis orgasmos.

No haré maromas para que la quieran,
quien la ame, amará sus esquinas, su centro, sus medios, sus bajos.
Quien la ame amará su corazón con heridas,
las cuidará hasta que sean cicatriz

Le prometí a mi piel ser entera y ser pedazos, pero ser
Le prometí ser franca aún cuando parezca mentira
Le prometí resaca y locura
Le prometí caricias mías y de otros
Le prometí ser todas las mujeres que habitan dentro de ella
y también ser ninguna.

Habitable e inhabitable piel,
prometí darte vida,
y eso haré hasta el fin de mis días.

Penumbra

¿Qué estabas pensando cuando colapsaste?
No ofreceré disculpas por mi locura que tantas veces ignoró tus tejidos,
tampoco excusaré la hierba con la que siempre peleó tu materia gris

¿Qué estabas buscando?
No entiendo, no entiendo cómo urdiste todo.
Hoy mi mano derecha no se mueve y responde sólo a mis momentos de calma

¿Es en serio?
Cuando estoy tensa es torpe, también mi pierna izquierda.
Mi fisiatra habla de la zona de penumbra en la que entraron tus neuronas,
ósea las mías.

Tu baja plasticidad me está cobrando factura,
buen título viniendo de la ciencia,
buen título para lo que siento.
P E N U M B R A

¿En qué estabas pensando cerebrito?
Mi poco movimiento me subió unas cuantas tallas, también la ansiedad.
La visión no anda bien, pero está bien hacerse la de la vista gorda de vez en cuando.

Lo único que está intacto es mi humor negro,
al corazón si no lo metas en esto, lo desconozco, déjalo quieto,
está más expuesto que nunca y llora con facilidad,
le duele la vida de ahora que poco se parece a la de ayer.

¿A quién reclamarle?
Sé que tú tampoco me darás respuestas
Tal vez sea masoquista o tal vez esté huyendo de las respuestas
que sólo puede darme el alma.