Adiós niña malcriada
Te dejo tus pataletas, tus imprudencias
la necesidad de tener la razón
y la idea absurda de ser el centro de atención
Adiós soñadora
Te dejo con tu loca idea de cambiar el mundo
con tus amores imposibles
Te suelto poeta maldita
que te adueñaste de aquella jovencita
que entre versos desesperados
nunca perdió la razón
Adiós mujer de mil colores
Te dejo lo que pudo ser y lo que no
los hubiera, los tendría, los sería
la infinitud de posibilidades
Te dejo el éxito nebuloso que se disipó
y tal vez luego se transformó
Te dejo el amor de tu vida
para escribir una historia entretenida
Adiós impecable señora
Te dejo los tacones, los pañales, la escoba y el sartén
las vacaciones en familia
las noches de desvelo sin saber por qué
la necesidad de ser, de estar, de controlar y de agradar
Te dejo las expectativas ajenas
la esposa prodigiosa
la mamá perfecta
y también al perro
Adiós mujer de mil nombres
guerrera de mil batallas
víctima de mil amores
Adiós niña malcriada
jovencita soñadora
mujer, señora
Me desprendo del dolor
Y aunque pese el equipaje
Los retratos del ayer
dan cuenta de mi misma y del mundo que soñé
Aquí queda la que soy
hebras blancas, surcos de emoción
despojo de añoranzas
víctima de arrepentimientos
sigo escribiendo esta canción