Poesía sin Respeto

Alas de lana

Enredaderas suben por su falda
arvejas desgranadas sobre el canasto
sus arrugas tejen historias,
su sonrisa ha engañado a la tristeza.

Pan mojado en leche, colaciones, amasijos.
Moler maíz entre risas,
la bendición en la puerta del horno.
“Todo en manos de Dios”.

Alas de lana
en ellas me envolví muchas noches,
a salvo del mundo.
Mis miedos su calidez apaciguaba.

El sol la despidió en año viejo.
Su peine es ahora mi tesoro.
Y en el trance de mis valentías
es su voz quien susurra:
Calma niña, tú lo has logrado todo.

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