Poesía sin Respeto

Poemas de amor

Cartografía

Te he habitado
sin conocerte,
como quien se acostumbra a un amor añejo
y se aburre, en vez de embriagarse
con la mejor reserva.

Te he habitado
prohibiéndome volver
a los lugares que alguna vez
me hicieron tan feliz.

A la banquita gris
(donde nos encontrábamos)
a la gran fuente
(donde corríamos)
a fumar en las escalas del pasaje
(donde enloquecíamos)
a tomar café en esa esquina
(y nos pasaban las horas conversando)
a pasar por el muro de camino al parque
(que pintamos juntos)
a esperar el bus en el paradero
(donde me despedí)

A veces creo que tus esquinas me tragarán,
por los ladrones, digo,
por los matones, digo,
pero en el fondo sé que es por mis recuerdos
(la memoria es ladrona y asesina)

Apenas hace poco me desperté
con ganas de verte de otra manera
y decidí comenzar a dibujar nuevas rutas,

a sentarme en otras banquitas,
a correr en otras fuentes,
a respirar el aire de otros pasajes,
a conversarme un té u otros cafés,
a pintar otros muros,
a esperar otros buses.

Aunque lleve años habitándote,
ahora me siento turista,
quizá sea esa la mejor manera
de amarte.

Enfermero

Corazón maltrecho
armadura de miedo
Mis ojos se tuercen
esquivando la embestida
en mi espejo reflejos oscuros
no soy yo,
es el pasado podrido.

Me encuentro entre la niebla,
con la vida parpadeando
tenue arrullo
brilla el sol en mis rincones.
Medicina que renueva,
quita la escarcha de mis orillas,
las palabras toman vuelo
sucumbo ante su sonrisa
paciencia, dulzura y calor.

Calma en el alma
vida en la vida,
amor en el amor…
Él, mi amor,
amor, amor, amor amado
Amado mío,
caudal de sosiego
sana mis heridas
derrite con besos
mi pecho de hierro.

Cualquier cosa menos un soneto

Como si fueras rítmico oleaje,
te vas y vienes, te vas y vienes.
Mareada me tienes con tus vaivenes.
Me despido, luna, te suplico coraje.

Procuro surfearte, sentir las olas,
serte fiel en las profundidades.
Para ganarle a las adversidades,
te necesito, amor, no puedo sola.

Tu inmensidad catastrófica,
a nudos de distancia contemplo.
Desde la orilla te digo, pedacito de mar:

“Abrázame, envuélveme, así filosófica.
No te vayas, que estamos a tiempo,
acércate, te aprendo a amar.”

Cuestión de días

Un día de estos
dejaré de pensarte,
no tendré necesidad de tus brazos.
Ya no sentiré dolor,
no me avergonzaré de mis pedazos.
Un día de estos
Dejaré de reparar heridas ajenas.

Un día de estos
no tendré más recuerdos en remojo.
No abriré nuevas botellas,
ni beberé lágrimas de amores viejos.
Veré el sol,
Alguien me querrá.

Viernes a tu lado 

Mis manos ansiosas han recorrido tu cuerpo,

han acariciado cada rincón escondido,

se han deslizado por terrenos áridos y húmedos,

han rozado tus labios y tus párpados cerrados,

han tocado los hoyuelos en tus mejillas.

Mis manos laboriosas y pacientes han sabido esperar tu éxtasis,

han secado tus lágrimas,

cansadas,

han buscado refugio en las tuyas.

Frías y temblorosas se han colado en tus bolsillos.

Con mis manos he escrito tu nombre 

y el amor en un papel.

De púas y esposos 

Cuando en las noches extiendo mi mano para sentirla cerca, 

ella, con la confianza con la que se toma algo que se sabe propio, 

la utiliza para hacer una manta.

Enredo mi nariz en su cabello, 

el aire me trae un olor a muñeca nueva.

Pronto, siento el calor de dos cuerpos 

que están cerca, 

muy cerca.

Me alejo 

solo un poco.

Un poco para tener mi espacio, 

sin dejar de sentirla, de respirarla.

Un poco para extrañarla

y traerla a mí cuando la necesito.

Solo un poco,

como dos puercoespines

que se necesitan juntos

pero no tanto 

para no lastimarse.

SOBRE EL AMOR

La explosión de placer cuando sembré la semilla   

La emoción de sentirte crecer en mi vientre 

Cuidarnos los tres para tenerte cuerpo a cuerpo

Sacar tu alimento de mi cuerpo 

Cambiarte de alimento para que seas tu 

Pan y cultivo se vuelven todo tu alimento

Aprender que también existen otros 

Para abrazar, reír, llorar con ellos  

Aprendo, me hago, yo soy, me admiro

MI FRONTERA 

Cuando mis pensamientos vuelan no pasan la frontera,

tal vez como palabras habladas por los labios 

o escritas con mis manos

La frontera protege mi santuario lleno de maravillas,

impide que se rieguen dispersas u olvidadas. 

No es capaz de cuidarme de virus ni bacterias, 

yo tampoco la cuido de dolores ni daños

Dentro de mi frontera ocurre todo lo mío,

lo que pienso, aprendo, siento y amo,

lo que me mantiene erguido, irrigado, vigilante. 

Me gustan las fronteras de todos los colores y texturas,

mucho más cuando están ocultas a intrusos.

Algo menos cuando se tornan vigilantes. Se yerguen 

y se abaten para abrir las portadas del reino.  

Cuando llegues a mi piel, a mi frontera,

depondré las defensas, bajaré el puente del castillo

y haremos una alianza de naciones. 

Carolina

“Indudablemente el universo marcha como debiera”

DESIDERATA

Max Ehrmann.

Indudablemente el universo marcha como debiera si permitió que te conociera,

aquel día, con el sol radiante y sin una gota de lluvia

-solo Dios sabe cómo odio la lluvia-.

Dos palabras, nuestros mundos se cruzaron.

Una mirada, cuatro estrellas brillaron.

Escucharte, escucharnos.

Excitarte, excitarnos.

Extrañarte, extrañarnos.

Reírnos.

Amarnos.

Diez años, aún permanecemos juntos.

Indudablemente, el universo marcha como debiera.

Trenes y despedidas

“La distancia tiene una forma
divertida de recordarme a ti”
Robert M. Drake & r.h. Sin

En los letreros del metro y
sus largas estaciones.
En los carriles oscuros que
contaron nuestras historias,
en las sillas rojas que
escucharon nuestra canción
una y otra vez mientras
imaginaba en tu hombro
nuestra despedida.

La distancia tiene una forma
divertida de recordarme a ti,
aun fuera de los límites del subterráneo,
fuera de nuestra prisa,
cuando corríamos para alcanzar el último tren,
ese que nos dejo un día
y no nos volvió a ver.

Ahora te veo frente a mi
en el otro carril.
Mi tren arriba en la dirección
contraria al tuyo,
lejos de lo nuestro y tu olor,
lejos de las promesas y tus palabras.

Próxima parada: “la estación del olvido”