Poesía sin Respeto

Natalia Londoño Gil

Soy presagio y sorpresa. Ingenuidad y malicia. Madre a los 17. Madre a los 37. Soy lujuria y castidad. Viveza y cansancio. Una amante salvaje, sin misterios, sin tabúes. Deleite y somnolencia entre sábanas. Soy valentía y miedo. Sagacidad y candor. Comunicadora, purista de la ortografía y los sabores. Rockera, melómana. Amante de la ciencia ficción y del brownie con helado.Soy desespero y paz. Bendición y condena. Soy multiplicidad que se conjuga en una vida con valles y montes, con agua y fuego ... con amor y odio.

Nací

Sorpresivo rayo de luz de marzo que llegó para tibiar la casa.
Fuerza, vida y esperanza de un hogar que olía a hijos maduros.
Fui la pequeñez envuelta en ilusión sobre los brazos cansados de mi padre viejo.
Fui susurro de expectativa y anhelo en los oídos de mi impávida madre.
Nací de ellos, crecí con ellos hasta que la tierra los reclamó de nuevo.

Vengo de esa casa donde mi faro eran las letras
que desembocaban en la guitarra de mi padre.
donde olía a avena, leche y panela
donde me vestían con besos
donde me dormía en sosiego.

Nací escribiendo y escribo cada vez que nazco
porque cada línea en mi libreta es un nuevo parto de mi madre.

Flores en el cielo

Te precisé desde siempre,
aun antes de nacer
tu regazo fue mi refugio
tus manos, mi desahogo.

Ya no estás.

Hoy floreces en el cielo
te fuiste a cultivar nubes,
pero lo hiciste muy pronto.

¿Te llevaste tus historias de juventud?
¿A quién se las cuentas?
¿Se convirtieron en el viento en mi cara?
¡Cuántas veces las escuché!
Ahora habitan en mi anhelo por verte otra vez.

Te llevaste los consejos acertados,
la receta familiar,
el saludo anticipado en las mañanas,
mi amuleto: tus palabras.

Te habré de recordar con regocijo,
pero ahora solo te recuerdo.